La sensibilidad dental: por qué aparece

La sensibilidad dental es una patología que afecta al 30% de la población, siendo más frecuente en edades comprendidas entre los 25 y 45 años. Hoy hablamos por qué aparece y cómo podemos solucionarla.

Este dolor agudo y transitorio se produce cuando la dentina (parte interna del diente) está expuesta a los estímulos externos, como los alimentos y bebidas frías, calientes, ácidas o dulces, presión táctil e incluso el contacto con el aire frío.

La dentina está conectada a las terminaciones nerviosas y cuando el paciente pierde la protección de la encía o se produce un desgaste del esmalte dental, permite que los productos consumidos por vía oral provoquen la sensación de dolor.

Qué causa la sensibilidad dental

Las situaciones que pueden provocar esta patología están relacionadas con el estilo de vida y los hábitos diarios de higiene oral.

  • Cepillado dental inadecuado en fuerza (cerdas muy duras o presión excesiva sobre los dientes) y frecuencia.
  • Pasta dental abrasiva, sobre todo las blanqueadores con fosfato dicálcico, carbonato cálcico, pirofosfato cálcico y sílice. En los dentífricos debe aparecer el índice de abrasividad relativa (RDA en inglés), y los más seguros son aquellos que se encuentran en la escala de 0 a 250.
  • Comidas y bebidas muy ácidas (zumos, refrescos carbónicos, etc.)
  • Exceso de esfuerzo en la masticación de los alimentos por motivos de trauma oclusal o bruxismo.
  • Patologías del estómago (úlcera, hernia de hiato, gastroenteritis crónicas), psicológicas (enfermedades de trastorno alimentario) o profesionales (catadores de vinos, panaderos, etc.).

Asimismo, con la edad disminuye la permeabilidad de la dentina y la sensibilidad de los nervios, escondiendo enfermedades como las caries, gingivitis, periodontitis u otras de movilidad dental.

Medidas para solucionar la sensibilidad

Un buen tratamiento comienza cambiando los hábitos de higiene dental.

  1. Usar pastas de dientes desensibilizantes  que remineralicen los dientes.
  2. Hábito de higiene dental tras cada comida.
  3. Utilizar el hilo o seda dental para eliminar los restos de alimentos.
  4. Enjuagar la boca con flúor para una correcta desinfección.
  5. Pautar la alimentación evitando el consumo de alimentos y bebidas ácidas.

La mayoría de los productos para tratar la sensibilidad dental tienen entre sus componentes sales de potasio y fluoruros, agentes desensibilizantes que penetran hasta la pulpa por los túbulos dentinarios abiertos y actúan inhibiendo la trasnmisión nerviosa que produce el dolor.

Estas medidas también son preventivas, y con el apoyo de tu dentista de confianza, te permitirán evitar la sensibilidad y disfrutar de una buena salud bucodental.

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